Un estudiante escocés ha sido condenado por un juez de Edimburgo a ocho años de cárcel por “posesión de material relacionado con terrorismo”. Al parecer, para la sentencia ha sido clave la decisión del condenado de guardar sus ficheros en una carpeta de Windows un tanto rebuscada, un acto que para los expertos demuestra su intención de ocultarlos. No puedo evitar preguntarme cuántos años le hubieran caído si además hubiera decidido cifrarlos… Para los curiosos, la carpeta maldita fue c:\windows\options.…